Agricultura sostenible: una forma de producir que se construye todos los días

Después de más de veinte años en la actividad, hay algo que fuimos entendiendo con el tiempo: hablar de agricultura sostenible es hablar de mucho más que de tecnología.

La tecnología tiene un rol cada vez más importante en nuestra forma de trabajar. Nos permite conocer mejor nuestros lotes, tomar decisiones más precisas y hacer un uso más eficiente de los recursos. Pero incorporar una nueva herramienta no significa, por sí solo, cambiar la manera en que producimos.

Para que un cambio se sostenga en el tiempo, también hace falta una forma de trabajar que lo acompañe y, sobre todo, personas que puedan llevarlo adelante. Porque detrás de cada dato, cada decisión y cada práctica hay un equipo que hace posible que esas ideas se conviertan en acciones concretas, todos los días, tanto en el campo como en la planta.

Esta es la mirada que fuimos construyendo en El Parque Papas a lo largo de los años: no hay una única herramienta ni una única respuesta para producir de manera más sostenible. Hay decisiones que se toman todos los días, conocimientos que se ponen en juego y personas que hacen que cada nueva idea pueda convertirse en una práctica concreta. 

Tecnología: conocer mejor para decidir mejor

La tecnología es una parte fundamental para trabajar de esta manera. La agricultura de precisión, el análisis de datos y el monitoreo satelital nos permiten conocer mejor lo que sucede en cada lote y tomar decisiones más precisas.

No todos los ambientes del campo ni todas las variedades de papa necesitan lo mismo. Poder identificar esas diferencias nos ayuda a ajustar el manejo y a utilizar los recursos de una manera más eficiente, cuidando el suelo, el agua y la energía.

A lo largo de los años fuimos incorporando nuevas herramientas e insumos, siempre buscando que tengan un sentido dentro de nuestro sistema productivo. Porque incorporar tecnología también implica aprender a usarla, entender qué información nos aporta y, sobre todo, encontrar la mejor manera de llevarla a la práctica. 

Una cultura de trabajo que permita sostener los cambios

Cuando una práctica nueva se incorpora a nuestra forma de trabajar, el desafío no termina con su implementación: para que realmente genere un cambio, tiene que poder sostenerse en el tiempo.

Eso implica que determinadas decisiones dejen de depender de una persona o de una campaña puntual y pasen a ser prácticas sostenidas en el tiempo. Es un proceso que requiere tiempo, aprendizaje y, muchas veces, revisar aquello que veníamos haciendo.

En ese camino, contar con criterios y estándares comunes también es importante. Como en el caso de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que nos ayudan a ordenar procesos y a compartir una misma mirada sobre aspectos que forman parte de nuestra manera de trabajar.

Con el tiempo, estas prácticas se van incorporando a la dinámica cotidiana y se convierten en parte de la cultura de trabajo. Es ahí donde las decisiones empiezan a sostenerse en el tiempo y donde los cambios pueden formar parte de una manera de producir que sigue evolucionando. 

Las personas, en el centro

Transición hacia una agricultura sostenible

Y si hay algo que fuimos comprobando a lo largo de los años es que ningún cambio se sostiene sin las personas que lo llevan adelante.

La transición hacia una agricultura más sostenible implica aprender, incorporar nuevas herramientas, cambiar algunas prácticas y, muchas veces, animarse a probar caminos diferentes. Todo eso requiere equipos preparados y comprometidos.

Por eso, la capacitación y la formación ocupan un lugar importante en nuestra manera de trabajar. No alcanza con incorporar una tecnología si quienes tienen que utilizarla no entienden para qué sirve, cómo aplicarla o qué información puede aportar.

Al final, son las personas las que convierten una decisión en una práctica cotidiana. Las que observan, ajustan, aprenden y vuelven a intentarlo cuando los resultados no son los esperados.

Cómo lo vivimos en El Parque Papas

Esta manera de entender la producción se fue construyendo a través de distintos proyectos y experiencias. Algunos nacieron dentro de la empresa; otros, a partir del encuentro con organizaciones que comparten nuestra forma de entender el trabajo y nos ayudan a ampliar esa mirada. 

Un ejemplo reciente es nuestro programa de Intensificación Sustentable, que propone una rotación de ocho años, combinando el cultivo de papa con cultivos extensivos y de cobertura para favorecer la salud y estructura del suelo.

Para diseñar y acompañar este esquema trabajamos junto a dos partners técnicos: BioRed, especializada en agricultura regenerativa y cultivos de cobertura, y AgroDesign, que analiza el paisaje productivo para ayudarnos a entender la variabilidad de cada lote y adaptar el manejo a las características de cada ambiente. 

Es un proyecto que recién estamos comenzando y que se implementará de manera progresiva, incorporando cada campaña un 25% de la superficie de los paisajes multifuncionales prevista. La idea es avanzar paso a paso, aprendiendo de lo que sucede en cada etapa y ajustando el manejo a partir de esa experiencia.

Fertilizantes Yara Climate Choice

Otro proyecto que refleja esta forma de trabajar es nuestra alianza con Yara para reducir la huella de carbono. Hace varios años que trabajamos con Yara y, a partir de ese vínculo, surgió la posibilidad de avanzar juntos en un proyecto de reducción de huella de carbono.

El acuerdo incluyó el uso de fertilizantes Yara Climate Choice, producidos con energías renovables, y la medición de nuestra huella de carbono durante dos campañas. El trabajo nos permitió conocer mejor el impacto de nuestro sistema productivo y analizar el aporte de distintas decisiones sobre la huella de carbono.

Este proyecto también mostró algo que valoramos especialmente en los vínculos que construimos: cuando hay una mirada compartida sobre la forma de trabajar, es posible avanzar juntos sobre desafíos concretos y encontrar nuevas oportunidades de mejora.

Hoy esa misma búsqueda también se refleja en la puesta en marcha de nuestra biofábrica, un proyecto que desarrollamos junto a PLANTAGO Agro Procesos, nuestro aliado técnico y estratégico. A partir de su experiencia en agricultura regenerativa y en el desarrollo de biofábricas, incorporamos a nuestro sistema productivo un modelo de elaboración intrapredial de biopreparados, adaptado a las condiciones de nuestros propios lotes.

El proyecto nos permite producir bioinsumos dentro del establecimiento, a partir de recursos generados en nuestro propio sistema, y utilizarlos en el manejo de los cultivos y de toda la rotación agrícola. Pero, sobre todo, nos permite integrar en un mismo proceso el desarrollo, la aplicación y el aprendizaje.

Lo que se desarrolla en la biofábrica llega al campo; y lo que observamos en el campo vuelve a alimentar ese proceso. Así podemos probar alternativas, evaluar resultados y ajustar las herramientas a partir de nuestra propia experiencia.

Por eso, la biofábrica no es solamente una nueva capacidad de producción. Es una forma de generar conocimiento dentro de la empresa y convertir ese conocimiento en nuevas herramientas para producir. En ese recorrido, el trabajo conjunto con PLANTAGO y el vínculo permanente con nuestros equipos de campo son parte fundamental del proyecto.

Preguntas frecuentes

 

¿Cuáles son los principales desafíos de la agricultura sostenible en Argentina?

En Argentina, uno de los principales desafíos de la agricultura sostenible es encontrar formas de producir que permitan hacer un uso cada vez más eficiente de los recursos, cuidando al mismo tiempo la salud del suelo y el ambiente. Para eso, es necesario combinar conocimiento, nuevas herramientas y una forma de trabajo que permita sostener los cambios en el tiempo.

¿Alcanza con incorporar tecnología para producir de forma sostenible?

La tecnología nos permite conocer mejor lo que sucede en el campo, trabajar con mayor precisión y encontrar nuevas alternativas. Su valor está en cómo la logramos incorporar a nuestro sistema productivo y convertir ese conocimiento en decisiones y prácticas concretas. 

¿Qué papel cumplen las personas en la transición sostenible?

Son quienes llevan adelante cada una de las decisiones. Desde quienes trabajan en el desarrollo de nuevas herramientas hasta quienes las aplican y evalúan en el campo, los equipos aportan conocimiento, experiencia y capacidad para adaptarse a lo que cada situación requiere.

 

Una forma de producir que seguimos construyendo

Agricultura sostenible en la producción de papa

 

Para nosotros, producir de manera sostenible es un proceso que se construye con el tiempo. Implica conocer mejor nuestro sistema productivo, incorporar nuevas herramientas, probar alternativas y aprender de cada campaña.

Algunas veces los cambios surgen de una nueva tecnología; otras, de una alianza, de una idea que aparece dentro de la empresa o de algo que aprendemos trabajando en el campo. En todos los casos, se trata de seguir evolucionando nuestra forma de producir.

Ese es el camino que elegimos en El Parque Papas: trabajar para producir mejor, cuidar los recursos y seguir aprendiendo de lo que hacemos todos los días.

Si querés conocer más sobre nuestra propuesta y las variedades de papa que producimos, te invitamos a contactarnos o escribirnos a info@elparquepapas.com. Creemos que transformar la manera de producir también implica compartir experiencias, abrir preguntas y construir nuevas respuestas junto a otros.

 

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